Amanece en el desierto de la Guajira y Doris, una joven wayúu, se despierta intranquila en su chinchorro. Ha tenido un sueño que no sabe cómo interpretar y al contárselo a su abuela  comprende que su prima, que ha muerto hace varios años, le está pidiendo que exhume sus restos y los vuelva a enterrar en el cementerio de la familia en la alta Guajira. Este ritual, llamado el Segundo Entierro, es el evento más importante en la vida de un wayúu.

En Bolombolo, un pequeño pueblo perdido en las montañas colombianas a orillas del río Cauca, habitan los fantasmas que a principios del siglo pasado emprendieron la construcción de un tren que atravesaría toda la región, así como lo hace el río. Entre las sombras de ese lugar habita la presencia de León de Greiff, un poeta que, huyendo de su pasado.

 

Rubén, periodista, llega a un cuarto mugriento de mala muerte, para hacerle un artículo a Eusebio, viejo degenerado,  miserable, solitario, borracho  que fácilmente puede vivir de la caridad. Rubén se dará cuenta que el viejo, ese viejo miserable que intenta describir en su artículo, no es otro que su espejo, su propio espejo mugriento.